Las vacaciones de verano están cada día más cerca y sabemos que en tus planes está irte a disfrutar de los días soleados en la alberca o un parque acuático. Meterse en la alberca es increíble, sobre todo cuando hace calor. Pero, aunque a ti te relaje, a tu piel no le va tan bien. El cloro y los químicos del agua le quitan sus aceites naturales, y por eso se siente seca, estirada, roja o incluso te pueden salir granitos.
Por cierto, el agua de mar también hace de las suyas en nuestra piel, pero ese es un misterio que te contaremos en el próximo artículo.
Para disfrutar del agua sin terminar con la piel acartonada, el secreto es cuidarla antes y después de nadar. ¡Aquí te decimos cómo hacerlo paso a paso!

Antes de entrar: Prepara y protege tu piel
Preparar tu piel es el mejor secreto. Y ojo, no se vale solo ponerte el bloqueador cinco minutos antes de aventarte un clavado; lo que tu piel necesita es un verdadero escudo que la proteja desde antes.
1. La ducha previa es obligatoria. No es solo por higiene de la alberca; es por tu propia piel. Cuando te mojas con agua dulce antes de entrar, las células de la capa córnea se saturan de agua limpia. Esto reduce drásticamente la cantidad de agua con cloro que tu piel puede absorber.
2. Si tienes la piel muy seca o sensible, aplica una capa ligera de una crema hidratante con ceramidas o aceites naturales antes del protector solar. Esto actúa como un aislante físico contra los químicos.
3. Aplica un protector solar de amplio espectro (FPS 50) que especifique ser resistente al agua. Hazlo al menos 20 o 30 minutos antes de exponerte al sol y al agua para que los filtros se fijen correctamente.
Qué hacer al salir: Adiós al cloro y hola a la suavidad
¡No te confíes al salir! En cuanto pisas fuera de la alberca, el reloj empieza a contar. Si dejas que el cloro se seque en tu cuerpo, seguirá haciendo de las suyas y te quitará más hidratación. Hay que quitarlo de inmediato.
1. Ducha inmediata con agua tibia. No dejes que el agua de la alberca se seque sobre tu piel. Báñate lo antes posible. Evita el agua muy caliente, ya que deshidratará aún más la piel que ya ha sido agredida por el cloro.
2. Olvídate de los jabones con fragancias fuertes o muy alcalinos. Utiliza limpiadores sustitutos de jabón (syndets) o geles de ducha hidratantes que limpien eficazmente los residuos químicos sin agredir el manto hidrolipídico.
3. Al salir de la ducha, seca tu piel a toques suaves con la toalla (sin frotar). Mientras la piel aún esté ligeramente húmeda, aplica una crema o emulsión rica en ingredientes humectantes y reparadores como el ácido hialurónico, la niacinamida o la glicerina. Esto sellará la humedad perdida.
Si nadas por ejercicio varias veces a la semana, la acumulación de cloro puede alterar el pH de tu piel. Considera incorporar una vez a la semana una mascarilla intensiva reparadora y evita los exfoliantes físicos agresivos durante los días de entrenamiento, ya que tu piel ya se encuentra en un estado sensible.
MediTip: Usa un champú anti-cloro (o enjuaga tu cabello primero). El cloro no solo daña la piel, también reseca y quita el color del cabello. Moja tu pelo con agua limpia antes de entrar para que no absorba el agua de la alberca, y al salir, usa un champú purificante para eliminar por completo los químicos. ¡Tus puntas te lo agradecerán!
¡Dale a tu piel el cuidado que merece! En Dermamedina encuentras los mejores protectores solares y cremas reparadoras para disfrutar de la alberca sin preocupaciones. ¡Visítanos y arma tu rutina ideal hoy mismo!
¡Queremos leerte! ¿Cuál es tu secreto infalible para cuidar tu piel cuando vas a la alberca? Cuéntanos aquí abajo en los comentarios, ¡nos encanta compartir tips!
Fuente: Fundación Mexicana para la Dermatología (FMD)